capacidad de endeudamiento
Financiación
22/01/2026
Estefanía Duarte

Capacidad de endeudamiento: cómo saber si puedes pedir un crédito

Pedir un crédito al consumo puede parecer una decisión sencilla: eliges importe, plazo y firmas. Sin embargo, muchas personas descubren demasiado tarde que la cuota que parecía asumible termina desajustando por completo su economía. Por eso, antes de solicitar cualquier préstamo, es fundamental evaluar correctamente tu capacidad de endeudamiento.

Este análisis previo puede marcar la diferencia entre una financiación útil, que te ayude a cumplir un objetivo concreto, y un problema financiero a largo plazo que limite tu tranquilidad y tu margen de maniobra económica.

¿Por qué es tan importante conocer tu capacidad de endeudamiento?

 

La capacidad de endeudamiento indica cuánto dinero puedes destinar al pago de deudas sin comprometer tus gastos básicos ni tu estabilidad financiera. No se trata solo de “si puedes pagar hoy”, sino de si podrás hacerlo durante todo el plazo del crédito, incluso en escenarios menos favorables.

Cuando este límite se supera, aumentan las probabilidades de retrasos en los pagos, acumulación de intereses, dependencia del crédito y dificultades financieras que pueden acabar en morosidad o en la necesidad de refinanciar deudas en peores condiciones.

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Paso 1: Identifica tus ingresos reales (sin sobreestimarlos)

Empieza por calcular tus ingresos netos mensuales reales. Incluye únicamente aquellos que sean estables y recurrentes, como tu salario, pensión o ingresos profesionales habituales.

Evita contar ingresos extraordinarios, comisiones puntuales o ayudas temporales. Si tus ingresos varían, utiliza una media prudente basada en los últimos meses. Ser conservador en este punto te ayudará a no asumir compromisos que luego resulten difíciles de cumplir y a tener una visión más realista de tu situación financiera.

Paso 2: Analiza todos tus gastos, no solo los evidentes

Uno de los errores más comunes es infravalorar los gastos mensuales. Además de alquiler o hipoteca, es importante tener en cuenta:

  • Suministros (luz, agua, gas, internet)

  • Alimentación y transporte

  • Seguros y suscripciones

  • Otras deudas o pagos aplazados

  • Gastos personales y familiares

Este ejercicio te permitirá saber cuánto dinero tienes realmente disponible al final de cada mes y si existe margen para asumir una nueva cuota sin poner en riesgo otros compromisos esenciales.

Paso 3: Aplica la regla del endeudamiento responsable

Como orientación general, se recomienda que el total de tus deudas no supere entre el 30 % y el 35 % de tus ingresos netos mensuales. En este cálculo deben incluirse todas las cuotas: préstamos personales, tarjetas de crédito y cualquier financiación vigente.

Si al sumar la nueva cuota del crédito superas ese porcentaje, es una señal clara de alerta. En ese caso, conviene reducir el importe solicitado, ampliar el plazo o replantear la necesidad del préstamo antes de comprometer tu estabilidad financiera.

Paso 4: Deja espacio para los imprevistos

Una economía ajustada al límite es una economía frágil. Gastos médicos, averías, subidas de precios o cambios laborales pueden aparecer en cualquier momento.

Antes de endeudarte, pregúntate si seguirías pudiendo pagar la cuota en una situación menos favorable. Dejar un pequeño margen mensual o contar con un colchón de ahorro es clave para evitar problemas futuros y no depender del crédito para cubrir imprevistos.

Paso 5: Analiza el coste real del crédito, no solo la cuota

Una cuota baja puede resultar atractiva, pero no siempre significa un crédito más barato. Es fundamental revisar el coste total del préstamo: intereses, comisiones, vinculaciones y duración.

Comparar ofertas y entender indicadores como la TAE te ayudará a evitar créditos que, a largo plazo, resulten mucho más caros de lo esperado y que limiten tu capacidad de endeudamiento futura.

Paso 6: Pregúntate si el crédito es realmente necesario

Antes de firmar, hazte una pregunta sencilla: ¿este crédito es imprescindible ahora mismo? En algunos casos, esperar, ahorrar o buscar alternativas puede ser una mejor opción que endeudarse.

El crédito al consumo debe ser una herramienta puntual para situaciones concretas, no una solución habitual para cubrir gastos corrientes o desequilibrios estructurales de tu economía.

Decidir con información es decidir mejor

Evaluar tu capacidad de endeudamiento antes de pedir un crédito al consumo no solo te protege hoy, sino que te ayuda a mantener tu estabilidad financiera en el futuro. Tomarte unos minutos para analizar tu situación puede evitarte meses —o incluso años— de dificultades económicas.

Antes de solicitar financiación, infórmate y compara. Revisa las condiciones, calcula el coste real del crédito y asegúrate de que encaja con tu situación económica. Apostar por decisiones responsables y transparentes es la mejor forma de cuidar tus finanzas y evitar riesgos innecesarios.

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